El italiano definirá el torneo este domingo frente a Zverev, luego de superar al serbio en tres sets
Uno juega como un auténtico número 1. El otro, se entrega en cuerpo y alma como una leyenda. Wimbledon aplaude de pie un festín de tenis sobre césped y captura una sentencia: no todo tiempo pasado fue mejor. Están Jannik Sinner, convertido en una máquina de ganar (y gustar) y Novak Djokovic, el máximo ganador, para comprobarlo. No hay equivalencias, es cierto: el italiano está construyendo su era, pero el serbio, el de los 24 grandes, juega como si no hubiera un mañana.
Y se lamenta como un joven con el futuro por delante. Como Lionel Messi, es categoría 1987: tiene 39 años. Un animal competitivo de otra era. “Me gustaría volver al menos una vez más”, reconoce.
Jannik Sinner, número uno mundial y ganador de Wimbledon de 2025, va a buscar su segundo título en el torneo londinense luego de vencer este viernes al serbio Novak Djokovic, que no podrá igualar las ocho victorias del suizo Roger Federer en la Catedral.
Djokovic, que aspiraba a incorporar un nuevo Wimbledon a su historial, no pudo jugarle de igual a igual a Sinner, que venció con solvencia por 6-4, 6-4 y 6-4. Hubo magia, puntos inolvidables, pero pocos momentos de suspenso. “¡Diez años atrás!“, le responde Nole a un espectador en un momento, cuando le sugieren que ese era el punto, que ese era el momento. Esa reflexión, devenida lamento, lo expone aún con mayor grandeza: casi a los 40, solo lo superan dos o tres fuera de serie.
Para el resto, Djokovic es mucho más que un digno top ten.
El italiano, de 24 años, se medirá en la final este domingo con el alemán Alexander Zverev, que en la otra semifinal se impuso sobre el británico Arthur Féry, número 114 del mundo, por 7-6 (7-0), 6-2 y 6-4.
En todo momento, el italiano llevó el control del espectáculo, aunque el serbio nunca bajó los brazos. Ni siquiera, cuando parecía un imposible. Por eso (y por su carrera y porque ni piensa en el retiro), recibió una ovación difícil de olvidar.
“Esto es increíble. Significa muchísimo para mí poder jugar una final más aquí. Es el torneo más especial que tenemos”, comentó Sinner, menos demostrativo al hablar que con su juego. Una máquina de recursos que desmoraliza hasta al más grande.
El italiano llega a la final de Wimbledon apenas un mes después de su sorprendente eliminación en segunda rueda de Roland Garros. ¿Cómo olvidarlo? Juan Manuel Cerúndolo logró una histórica victoria frente el italiano y se clasificó a la tercera rueda en París. El argentino se impuso por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 al aprovechar los problemas físicos del gigante, de 1,91m.
El porteño le cortó un invicto de 30 partidos y consiguió el primer triunfo de un representante nacional ante un número uno después de... un siglo. El último había sido Juan Martín Del Potro sobre el español Rafael Nadal en el US Open 2018.
🎈🙌 ¡El globo de Sinner que se ganó la aprobación de Djokovic!
— ESPN Tenis (@ESPNtenis) July 10, 2026
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Fue un caso atípico. Sinner se abrazó a los dos primeros parciales y en el tercero estaba 5-1. Inmediatamente, se vio afectado por un golpe de calor -producto a las altas temperaturas- que le produjo diversos malestares físicos, con vómitos y deshidratación.
Djokovic, que ocupa ahora el octavo puesto de la clasificación mundial, no pudo sumar su 25ª victoria en un torneo de Grand Slam. El serbio lidera el número de títulos, delante del español Rafael Nadal (22) y Federer (20).
“Lo que Novak sigue haciendo es increíble. Es una auténtica inspiración para la próxima generación”, dijo Sinner tras la victoria.
Al límite de las cuatro décadas, pagó caro ante Sinner el gran esfuerzo realizado en los cuartos de final contra el canadiense Felix Auger-Aliassime, al que le ganó en cinco largos sets. Necesitó 5 horas y 15 minutos.
El serbio se va de Wimbledon luego de batir el récord de partidos ganados, con 107, superando los 105 que tenía Federer. “Fue una buena paliza de las de antes, no había mucho que pudiera hacer, estaba medio paso tarde prácticamente en cada golpe. Él fue un nivel -o más- mejor que yo, no estuve lo suficientemente rápido, reactivo ni equilibrado para jugar contra él. No hay mucho más que decir”, aceptó.
En un momento de la charla con los medios, hubo un instante de tensión. Más allá del ida y vuelta con el cronista, quedó una sensación: le sigue doliendo perder como cuando era un niño. Nole lo tiene claro: “Por supuesto que estoy decepcionado. Por supuesto que quería ganar Wimbledon. Esa es la razón por la que sigo empujando tan fuerte. Solo perdí ante un jugador mejor”.
Un especialista le advirtió que lo veía mejor que el año pasado, cuando perdió en la misma instancia (6-4, 7-5 y 7-6) contra el implacable italiano.
-Eso es incorrecto.
-¿Sentís que podés seguir y seguir?
-Acabo de decir que estás equivocado. No estoy de acuerdo con tu opinión. Siempre soy competitivo. Siempre doy lo mejor de mí en todas las circunstancias. A veces desde fuera parece más, a veces menos. Pero sólo yo sé por lo que paso internamente y lo que cuesta poder seguir jugando a este nivel.
La reflexión de Djokovic excede el marco del tenis y, de algún modo, es un motivo de inspiración para ciertos extractos de la juventud actual. “El año pasado alcancé cuatro semifinales de Grand Slam y este año llegué a una final y una semifinal en tres grandes. Para el 99% de los jugadores eso sería un resultado magnífico, pero para mí es bueno, aunque no suficiente. Estoy bendecido y maldito a la vez por estar acostumbrado al máximo nivel de resultados y logros”, sostiene.
Sinner aspira a ganar su quinto Grand Slam, tras haberse impuesto dos veces en el Abierto de Australia (2024 y 2025), una en Wimbledon (2025) y otra en el US Open (2025). Hasta ahora solo el polvo de ladrillo de Roland Garros se resiste al italiano, entre los cuatro grandes torneos, mientras Carlos Alcaraz lo sigue viendo desde casa.
Lógicamente, Sinner se vio beneficiado en Roland Garros y Wimbledon por la baja del español, debido a una lesión en la muñeca derecha. Alcaraz, de 23 años, fue finalista en los tres anteriores Wimbledon: se impuso en 2023 y 2024. Y perdió 2025 ante Sinner.
El italiano disputará contra Zverev su séptima final de un Grand Slam: se impuso en sus últimos nueve enfrentamientos (10 a 4 está el historial). “Siempre siento presión antes de jugar contra Novak. Me gusta porque para eso entreno, para afrontar este tipo de retos. En los Grand Slams es completamente diferente enfrentarte con él que hacerlo en otros torneos, es increíble ver que sigue produciendo este nivel. Vi el partido que jugó contra Felix y fue espectacular, es una verdadera inspiración para todos nosotros y para la nueva generación. Tener el honor de jugar contra él y sentir esa presión solo puede ayudarme a seguir creciendo”, sostuvo el italiano. Convencido (como todos), que Djokovic todavía no va a colgar la raqueta.
Mantiene la pasta de campeón, más allá de que el último grande que tuvo entre sus brazos es el US Open 2023. “Cuando estoy sano siento que todavía puedo jugar como un top-5 y competir al máximo nivel. Sigo disfrutando de esta vida y del desafío de enfrentarme a los mejores”, avisa, como para rubricarlo en un cuadro.
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